16 Junio 2007

Un premiado escritor nos envía su último cuento

Archivado en: General — Plumilla @ 18:17

El escritor Joaquín Osoro Barro, que acaba de lograr un reconocimiento por su talento, nos envía su última creación. Éste es el cuento…

Hacia Jamaica
 

Eran las doce y media de la noche. Guzmán estaba en la cama, leyendo el libro que su tío de Francia le había regalado por su cumpleaños. Guzmán era un niño de pelo castaño y ojos azules, era valiente y decidido, pero era inevitablemente tozudo, ¡era imposible quitarle algo de la cabeza!, y no paraba hasta que conseguía lo que quería.
 

Pero… volvamos al tema del libro. El libro trataba sobre los piratas y los guerreros de la marina francesa. Le apasionaba ese libro, pero a su madre, a las doce y media de la noche, no le parecía del todo bien que lo leyera, pues tenía colegio al día siguiente. Pero Guzmán era tozudo: apagaba la luz y sacaba un pequeño aparato inventado por él, un interruptor que encendía una pequeña luz para leer. ¡Era muy listo! Cuando llegó a la última página se entristeció pues traía: FIN. Se acostó y se durmió.
 

Se levantó temprano porque un ruido le despertó. Abrió los ojos y se quedó paralizado. Estaba en una plaza antigua y, de repente, se encontró con unos soldados en dos filas, caminando al unísono, con unas chaquetas azules y unas bandas blancas formando una equis, con unas bayonetas. Esos soldados se acercaban a Guzmán poniendo sus bayonetas como lanzas, rodeándole. Guzmán intentó librarse pero era peligroso. Un general le miró y dijo:
        
         – “Lleváoslo al calabozo”.
 

Guzmán fue llevado a una cárcel donde le encerraron. Pero no estaba solo. Vio a alguien que parecía un niño como él, pero lo que más le extrañó fue que llevaba una ropa como la suya. Ese niño le miró y le dijo:
 

-         ¿Quién eres?     
-         Soy Guzmán. He aparecido aquí como por arte de magia, después de leer mi libro.
-         ¿¿Tu también??
-         ¿Quién eres?
-         Soy Javier, a mi me pasó lo mismo mientras leía un libro de piratas y de la marina francesa.
-         ¡Como yo!
 

-         Tenemos que escapar – dijeron los dos casi al unísono- pero tiene que ser rápido.
-         Pero… ¿Cómo volveremos a nuestro tiempo?
-         Creo que había unas palabras al final del libro…
-         Si… pero, ¿Cuáles eran?
-         Ir a la isla del… -dijo Javier-
-         ¡tesoro!, donde encontraremos el libro que releeréis y viajaréis otra vez. –terminó Guzmán.
-         ¿Qué isla?, hay muchas.
-         En una parte del libro traía que en la isla de Jamaica había muchos tesoros.
-         ¿Cogeremos un barco para ir a Jamaica?
-         Pero… sólo dos hombres no pueden tripularlo.
-         ¿Y si soltamos a todos los de la cárcel y los hacemos marineros nuestros?
-         Arriesgado, pero es peor estar aquí.
 

-         Esta cerradura es muy frágil.
-         Podríamos abrirla con este tornillo suelto.
-         Déjame a mi, tengo el brazo más largo
-         ¡Venga, rápido!
 

Javier alargó el brazo y metió la punta del tornillo por la cerradura, y la puerta cedió. Guzmán y Javier salieron corriendo hacia los guardias. Sigilosamente se pusieron detrás de una columna y Guzmán se agachó y fue arrastrándose por el suelo hasta llegar debajo de la mesa donde hablaban los guardias. Estiró el brazo e intentó coger las llaves pero, cada vez que Guzmán alargaba el brazo y las tocaba, el guardia se movía. Finalmente, se paró y Guzmán las cogió. Volvió sigilosamente por donde había venido y Javier y él fueron a las celdas diciendo:
 

-         Os soltaremos si sois nuestros marineros y cuando acabemos os daremos el barco.
 

Y todos respondieron:
 

-         “Si, capitanes”.
 

Después de un rato tenían ya quince marineros a su disposición. Javier le dijo a Guzmán:
 

-         Necesitamos un barco y armas para defendernos.
-         Tienes razón, por la noche robaremos ese barco que hay en el muelle.
 

Rápidamente dejaron a los guardias inconscientes y les quitaron las armas. Mientras Javier trazaba el plan para coger el barco, Guzmán, con dos hombres y con cuidado de no hacer ruido, cogió las bayonetas. Sin que nadie lo viese, entró en una sala con dos trajes de capitán de la marina y cajas de bayonetas. Guzmán se puso el traje de capitán y cogió el otro para Javier, mientras sus hombres cogían las bayonetas. Cuando llegó la noche todos los hombres estaban armados y Javier y Guzmán con sus trajes puestos. Era el momento de irse.
 

Los dos intrépidos niños y todos sus hombres se dirigieron al puerto con cuidado de no armar jaleo. Rápidamente fueron a una posada vacía y cogieron todos los víveres para el viaje. Luego, se acercaron a un gran barco con grandes velas y muchos cañones. Era un galeón. Se subieron y quitaron el ancla. Después de unas cuantas maniobras el barco empezó a salir del puerto, pero los de la marina francesa les pillaron y dispararon con sus cañones. El barco escapó del desastre pero todavía les quedaba un último peligro: la gran cadena que pasaba desde una esquina de la bahía a la otra. Javier y Guzmán no sabían que hacer pero Javier se dio cuenta de que la cadena estaba atada a las esquinas de la bahía por torres, y entonces dijo:
 

-         ¡Disponed la artillería, abran fuego hacia las torres!
 

Los marineros dispararon y las torres, entre humo, polvo y un gran ruido estremecedor, cedieron y la cadena se soltó de las torres y se hundió, dejando el paso de la bahía libre.
 

El almirante encargado de ese pueblo se llamaba Godard, y, en ese momento, juró que les perseguiría y que se vengaría. Era el mayor desastre de  toda su carrera militar: dos niños y unos cuantos piratas encarcelados habían robado un barco, dos trajes de capitán y dos o tres cajas de siete bayonetas. En ese momento lo tenía claro: llevaría su flota contra ellos.
 

Mientras el almirante Godard hacía sus planes, Guzmán y Javier partían rumbo a Jamaica. Todo iba viento en popa, incluso el viento iba en popa. El resto de la travesía fue normal excepto una mañana, dos días antes de llegar a Jamaica, un marinero se acercó y les dijo:
 

-         Capitanes, malas noticias. El almirante Godard, de la marina francesa, se acerca con su flota de tres barcos.
 

Al oír esto, Guzmán mandó que acelerasen pero ya iban lo más rápido posible. Javier, preocupado, gritó:
 

-         ¡Preparar la artillería!¡Preparaos para luchar y ganar!
 

El almirante Godard también mandó sacar la artillería y pensó:
 

-         Cuando les haya cogido, me ascenderán a gobernador y, ¿quién sabe?, a lo mejor a más.
 

Los barcos del almirante Godard se acercaban. Javier y Guzmán dedujeron que atacarían dentro de poco, pero a Guzmán se le ocurrió esta estrategia: su barco, llegado el momento, pararía en seco y, como los barcos iban en un triángulo, por los dos lados del barco dispararían los cañones y darían a los dos del almirante Godard, y luego, el barco del centro chocaría con la popa y no podrían girar, y entonces nuestros amigos abordarían el barco.
 

Y así ocurrió. Cuando el almirante Godard vio el desastre intentó escapar pero su barco fue abordado.  Javier, una vez hecho prisionero al almirante dijo:
 

-         “Te irás con tu barco y con tus hombres y nunca más nos atacarás”.
 

Él dijo que sí y se fue. Guzmán y Javier volvieron a poner rumbo a Jamaica.
 

Cuando llegaron, desembarcaron y se pusieron a buscar el libro. Un hombre lo encontró medio enterrado en la arena, debajo de una palmera. Javier y Guzmán se despidieron de la tripulación y volvieron a leer el libro. Empezaron a tener sueño y Javier cayó dormido. Guzmán le vio y él cayó dormido también.
 

Cuando se levantó, estaba en la cama, en su casa, tranquilamente. Pensó:
 

-         Fue un sueño.
 

Pero su libro tenía un poco de arena.
 

FIN
                                                                            Joaquín Osoro Barro
                                                                          

13 Junio 2007

MANUAL DEL PERFECTO JUBILADO. EL BASTÓN. CAPÍTULO 3 (y me temo que último)

Archivado en: General — Frodo @ 13:14

Normalmente las habilidades defensivas del bastón son generalmente mal comprendidas y es difícil encontrar su efectividad, pero realmente es una simple cuestión de entrenamiento.

El bastón debe controlarse con la muñeca, codo y hombro. No se debe controlar el bastón con el dedo pulgar extendido paralelamente al eje longitudinal del bastón pues corremos el riesgo de sufrir un esguince en el dedo pulgar.

Debemos trabajar el cambio de manos y el cambio de agarre con la misma mano pues son habilidades importantes a la hora de trabajar con el bastón. Trabajaremos también indistintamente con las dos manos, pues se puede dar el caso de lesión en la mano hábil.

11 Junio 2007

LAS 7 MARAVILLAS…

Archivado en: General — Davo @ 9:23

Bueno, bueno, bueno… viendo que se acerca el día señalado para dar a conocer las nuevas 7 maravillas del mundo (7/07/07) les invito a que le den un poco de “caña” al producto nacional y voten, cómo no, por la Alhambra. Aquí les dejo la página para que entren a votar.

Un saludo a todos.

http://www.new7wonders.com/

9 Junio 2007

Esto se merece un comentario nuevo…

Archivado en: General — PoPiNa @ 2:09

Mi adorada gente práctyca,

Me complace comunicarle que me uno al maravilloso mundo del Blog Practyco y, como no podía ser de otro modo, me dedico una entrada para mi solita… Lo sé, la caradura me puede… :)

Espero ver cosas interesantes por aquí… Sugiero abrir una categoría que sea “Chismes” y que nos conteis los marujeos internos… Hay algún lío sentimental? Algún triángulo amoroso? Algo que contar? El morbo y el cotilleo es lo que vende (Bueno, y el sexo tambíen, pero eso sería para +18)…

Un saludin de la pequeña y afamada Popina

 

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