Hoy nos olvidamos de la publicidad…
Una amiga invisible nos hizo recordar una hermosa pieza escrita por Rudyard Kipling y te recomiendo, amigo invisible no sólo que lo releas, sino que lo interiorices, vale la pena. Dice así:
Si guardas en tu puesto la cabeza tranquila cuando todo a tu lado es cabeza perdida… si tienes en ti mismo una fe que te niegan y no desprecias nunca las dudas que ellos tengan… si esperas en tu puesto sin fatiga en la espera… si engañado no engañas… si no buscas más odio que el odio que te tengan… si eres bueno y no finges ser mejor de lo que eres… si al hablar no exageras lo que sabes y quieres… si sueñas y los sueños no te hacen su esclavo… si piensas y rechazas lo que piensas en vano… si tropiezas al triunfar, si llega tu derrota y a los dos impostores tratas de igual forma… si logras que se sepa la verdad que has hablado a pesar del sofismo del orbe encanallado… si vuelves al comienzo de la obra perdida aunque esta obra sea la de toda tu vida… si arriesgas en un golpe y lleno de alegría tus ganancias de siempre a la suerte de un día y pierdes y te lanzas de nuevo a la pelea sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era… si logras que tus nervios el corazón te asistan aún después de su fuga de tu cuerpo en fatiga y se agarren contigo cuando no quede nada porque tú lo deseas y quieres y mandas… si hablas con el pueblo y guardas tu virtud… si marchas junto a reyes con tu paso y tu luz… si nadie que te hiera llega hacerte una herida… si todos te reclaman y ni uno te precisa… si llenas el minuto inolvidable y cierto de sesenta segundos que te lleven al cielo todo lo de esta tierra será de tu dominio y mucho más aún: SERÁS HOMBRE, hijo mío.
